El Gobierno busca modificar la Ley de Bosques Nativos: el panorama del desmonte en Argentina
El Ejecutivo impulsa cambios en la normativa que regula la conservación de bosques nativos mientras los datos muestran un aumento sostenido de la deforestación en varias provincias. Qué dice la ley actual y qué impacto podrían tener las reformas.
El Gobierno nacional avanza en una serie de modificaciones a la Ley de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos (26.331), la norma que desde 2007 organiza la conservación y el uso sostenible de estos ecosistemas en todo el país.
Según datos oficiales del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, la deforestación en Argentina no se ha detenido. Entre 2020 y 2023 se perdieron más de 400.000 hectáreas de bosque nativo, principalmente en las regiones chaqueña, yungueña y del espinal. Santiago del Estero, Salta, Chaco y Formosa concentran la mayor parte de esa superficie convertida en campos agrícolas o ganaderos.
La ley actual obliga a las provincias a realizar un Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos (OTBN) que clasifica las áreas en tres categorías según su valor de conservación: rojo (prohibición de desmonte), amarillo (posible aprovechamiento sostenible) y verde (transformación permitida). Sin embargo, muchas jurisdicciones han actualizado sus mapas de manera laxa, permitiendo el avance de la frontera agropecuaria sobre zonas de alto valor ecológico.
¿Qué cambios se discuten?
El proyecto que impulsa el Ejecutivo apunta a flexibilizar algunos requisitos de la ley, agilizar los trámites de autorización de desmonte y otorgar mayor autonomía a las provincias. Desde el sector productivo se argumenta que la norma actual es demasiado restrictiva y frena el desarrollo económico en regiones pobres. Organizaciones ambientales, en cambio, advierten que cualquier relajación de los estándares podría acelerar la pérdida de biodiversidad y los servicios ecosistémicos que prestan los bosques: captura de carbono, regulación hídrica y hábitat para especies amenazadas.
En los últimos años, la tasa de deforestación mostró un leve descenso durante el período 2016-2020 gracias a mayor control y multas, pero volvió a subir con la sequía prolongada y la presión por ampliar la superficie productiva. El Chaco seco argentino sigue siendo uno de los hotspots mundiales de pérdida de bosque nativo.
El rol de los humedales y la fauna asociada
Los bosques nativos no son solo árboles: sostienen poblaciones de yaguareté, tapir, pecarí y decenas de aves endémicas. En el Impenetrable chaqueño, la deforestación fragmenta territorios que organismos como la Administración de Parques Nacionales intentan recuperar mediante corredores biológicos. La modificación de la ley podría afectar directamente la viabilidad de esas iniciativas de conservación.
Desde Chequeado se ha documentado que, en varias provincias, los permisos de desmonte se otorgan aun cuando los planes de ordenamiento territorial indican lo contrario, o con informes de impacto ambiental incompletos. La falta de monitoreo satelital continuo y de sanciones efectivas facilita que los incumplimientos queden impunes.
Por qué importa la discusión
Argentina es uno de los países megadiversos de América Latina. Los bosques nativos representan apenas el 10 % de la superficie original que había al momento de la conquista europea, según estimaciones históricas. Cada hectárea que se pierde implica menos capacidad del país para cumplir sus compromisos internacionales de reducción de emisiones y protección de la biodiversidad.
Especialistas coinciden en que cualquier reforma debe basarse en evidencia científica actualizada y mantener, como mínimo, los presupuestos ambientales mínimos que la ley actual establece. Relajar esos estándares sin un plan claro de compensación y restauración podría comprometer la resiliencia de los ecosistemas frente al cambio climático, cuyos efectos ya se sienten con mayor intensidad en el norte argentino.
El debate recién comienza en el Congreso. Organizaciones de la sociedad civil, científicos y representantes de pueblos originarios han pedido que se garantice la participación pública y que se priorice la conservación sobre la expansión descontrolada de la frontera agropecuaria. El futuro de millones de hectáreas de bosque nativo dependerá en gran medida de cómo se resuelva esta pulseada entre desarrollo productivo y protección ambiental.
Fuente: Chequeado y reportes oficiales del Sistema Nacional de Monitoreo de Bosques Nativos.