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Los gatos se acicalan mutuamente para evitar peleas, no solo por cariño

Un estudio reciente revela que el grooming entre felinos domésticos es una estrategia social compleja que sirve tanto para reforzar lazos como para prevenir conflictos, desafiando la idea romántica de que siempre es una muestra de afecto.

Publicado el 23 de julio de 2026, 13:40 hs

Dos gatos adultos acicalándose mutuamente en un sofá, uno lamiendo la cabeza del otro
Muy Interesante — Naturaleza

Aunque muchos dueños de gatos interpretan el lamido mutuo como una tierna muestra de cariño, la realidad es más matizada. Un estudio reciente publicado en la revista iScience muestra que el acicalamiento (o allogrooming) entre gatos domésticos cumple funciones sociales complejas, incluyendo la gestión de tensiones y la evitación de conflictos directos.

Los investigadores observaron grupos de gatos en hogares y refugios, registrando no solo la frecuencia de estos comportamientos sino también el contexto en el que ocurrían. Descubrieron que los lamidos mutuos aparecen con mayor frecuencia en situaciones donde hay riesgo de agresividad, como cuando un individuo ha mostrado señales de estrés o después de una interacción tensa. En lugar de ser siempre un gesto de afecto puro, muchas veces funciona como una señal de apaciguamiento: "déjame lamerte para que no tengamos que pelear".

Este hallazgo encaja con lo que se sabe de otras especies sociales. En primates, por ejemplo, el grooming mutuo es una moneda social que se usa para reducir tensiones, reforzar alianzas y mantener la cohesión del grupo. Los gatos, aunque a menudo se los considera solitarios, forman estructuras sociales más complejas de lo que creíamos, especialmente cuando viven en colonias o en hogares con múltiples individuos.

"El acicalamiento mutuo parece ser una herramienta versátil en el repertorio social felino", explican los autores. Puede expresar afecto genuino entre individuos que tienen una relación positiva, pero también sirve como mecanismo para reducir la probabilidad de una confrontación abierta, especialmente en espacios cerrados donde escapar no es una opción.

Para los dueños de varios gatos, esta información tiene implicancias prácticas. Observar quién acicala a quién y en qué contextos puede dar pistas valiosas sobre la dinámica real del grupo. Un gato que frecuentemente lame a otro que parece incómodo podría estar intentando prevenir una pelea futura. Del mismo modo, un aumento repentino en el grooming podría indicar que hay estrés ambiental (cambios en la rutina, nuevo mobiliario, ruidos) que está afectando la convivencia.

El estudio también ayuda a desmitificar la imagen idealizada de los gatos como seres puramente afectuosos. Como muchos dueños saben por experiencia, la convivencia entre felinos puede ser complicada. Entender que el lamido mutuo tiene una función estratégica más que puramente emocional permite interpretar mejor las señales que nuestros compañeros felinos nos envían.

Desde una perspectiva evolutiva, este comportamiento tiene sentido. Los gatos salvajes y los que viven en colonias ferales dependen de la capacidad de coexistir sin gastar energía en peleas constantes. El allogrooming, al igual que el frotado de cabezas o el marcaje con glándulas, forma parte de un sofisticado sistema de comunicación que mantiene el equilibrio social.

Aunque el estudio se centró en gatos domésticos, sus conclusiones probablemente se apliquen también a otras especies de felinos salvajes que viven en grupos, como los leones. En todos los casos, el acicalamiento mutuo parece ser una conducta multifuncional: une, calma, limpia y, en ocasiones, evita que la convivencia se vuelva insostenible.

La próxima vez que veas a tus gatos lamiéndose mutuamente, mirá con atención el lenguaje corporal. ¿Las orejas están relajadas? ¿Las colas en alto? Entonces es probable que sea un momento de genuina conexión. Pero si notás rigidez, pupilas dilatadas o colas agitadas, es posible que uno de ellos esté usando el lamido como una hábil estrategia diplomática para mantener la paz en el hogar.

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